No me digan que no se acuerdan Kelly Kapowsky. Kelly era la belleza de ojos azules que rompía corazones a diestro y siniestro mientras el resto pasaban el día en la cafetería tomando batidos como si no hubiera un mañana.
Era evidente que Kelly Kapowsky era mucho más que Kelly Kapowski. Ella, la actriz, se llamaba Tiffani Amber Thiessen y, durante años, este que escribe pensó que tendría algo que ver (familiarmente) con los Thyseen, los de los cuadros.

Pero, Tiffani, era una única identidad acompañada por unos increíbles ojos y unos aún más increíbles pechos.

Quizá todos nosotros, esa generación que creció merendando con “Salvados por la campana”, a quien más recordemos sea al mítico Screech, ese tipejo sonriente que hacía de contrapunto cómico a la belleza del resto de sus compañeros.
Será porque en aquellos años, al menos este que escribe, no estaba aún interesado por los asuntos de la carne pero sí por cómo liarla parda en el colegio.

Si no hubiera sido así no hubiéramos podido quitar los ojos de la belleza de una actriz que prácticamente se quedó ahí, en ese instituto de ficción, incrustada en la historia de amor ficticia que vivía con Zack.
Después de pasar más de cuatro años haciendo de Kelly Kapowsky, su carrera no subió todo lo que hubiera debido gracias a esos ojos y esos pechos que aún eran, como quien dice, adolescentes. Tras aquello, la actriz se quedó parada, alternando pequeños papeles sin trascendencia en series de aquí y allí o participando como secundaria de lujo en otra serie adolescente a más no poder como fue “Beverly Hills, 902010″.
Los años siguieron pasando y Tiffani seguía aún más espectacular que entonces, sacándole partido a ese moreno arrebatador, bronce puro y erótico, que la encumbró hasta la película de Woody Allen “Un Final Made In Hollywood”, posiblemente en un arrebato lujurioso del gran director neoyorkino que no duda en rodearse de todas las bellezas que puede para dar forma y agilidad a sus bestiales diálogos.
Pero ni con esas, ni luciendo “pechamen” allá por donde pasaba, la carrera de Tiffani logró despegar.
Se quedó ahí, paseando palmito por diferentes series y revistas, poniéndonos brutos con su abultado escote, haciendo que internautas de todo el mundo fantaseen con imágenes como esta que ven aquí abajo, un montaje suponemos, en la que podemos extasiarnos con la visión de lo que, en otras fotos tan sólo se nos sugiere.

Y así, llegamos hasta la actualidad, con una Tiffani que parece haberse aficionado al dulce, rellenita pero bella, gordita pero con la misma clase que tuvo siempre en una serie que aquí en España se llama “Ladrón de Guante Blanco” y que les recomiendo eviten si lo que quieren es conservar a Kelly, Tiffani al fin, como todos la recordamos: simplemente espectacular.




